Hablamos, EN EXCLUSIVA, con Kissy Chandiramani, consejera de Hacienda, Transformación Económica y Transición Digital de Ceuta sobre el empleo en el juego online y las acciones formativas ofrecidas por el Gobierno de la Ciudad Autónoma.
El juego online consolida su peso en Ceuta al representar el 12% del PIB y más de 1.200 empleos. ¿Durante este año esperan aumentar esas cifras?.
Sí, ese es el objetivo. El sector del juego online ya representa una parte muy relevante de la economía ceutí, con un peso aproximado del 12% del PIB y más de 1.200 empleos vinculados directamente. Son cifras muy importantes para una ciudad como Ceuta, porque reflejan diversificación económica, creación de empleo cualificado y apertura a nuevos sectores.
Durante este año esperamos seguir avanzando. Tenemos confirmadas dos nuevas empresas que están próximas a instalarse en Ceuta y seguimos trabajando en otras operaciones que esperamos poder culminar. Cada empresa que llega supone nuevas oportunidades, nuevos puestos de trabajo y más actividad para la ciudad.
Pero lo importante no es solo aumentar las cifras. Lo importante es consolidar un modelo. Queremos que este sector contribuya a transformar la estructura económica de Ceuta, que genere empleo estable, que abra oportunidades para nuestros jóvenes y que sitúe a la ciudad en sectores de futuro.
Ceuta no puede depender únicamente de los sectores tradicionales. Necesita diversificar, modernizar su tejido productivo y aprovechar sus singularidades. El juego online, junto con la tecnología, la ciberseguridad, los servicios digitales y la economía del dato, forma parte de esa estrategia de transformación.
¿Cómo está siendo la acogida de los cursos sobre juego online para impulsar el empleo?.
La acogida está siendo extraordinaria. Todos los años estos cursos han tenido una respuesta muy positiva, y este año todo apunta a que volverá a ser así.
Pero lo verdaderamente importante es que no hablamos de formación desconectada de la realidad. Hablamos de cursos diseñados pensando en las necesidades concretas de las empresas que ya están en Ceuta o que pueden instalarse aquí. Es decir, formación orientada al empleo real.
Los datos lo demuestran: al finalizar, los alumnos alcanzan una empleabilidad cercana al 80%. Esa cifra es muy potente porque confirma que estamos acertando en el enfoque. Estamos formando a personas para sectores que demandan trabajadores y que tienen recorrido de futuro.
Para el Gobierno de la Ciudad, este es un aspecto esencial. Atraer empresas es importante, pero más importante aún es que los ceutíes puedan beneficiarse de esas oportunidades. La inversión solo tiene pleno sentido si se traduce en empleo, formación, estabilidad y futuro para la población local.
Por eso seguiremos apostando por este tipo de programas. Porque la mejor política económica es aquella que conecta empresas, formación y empleo.








